Cambiar sin renunciar a las raíces

Meditaciones del día

raices

Hay momentos, en la vida de uno, en los que –al mirarse al espejo- no se reconoce…  Para bien, o para mal.

Las personas cambiamos, nos transformamos, evolucionamos…  Y corremos el riesgo de olvidar nuestras raíces, de perder nuestro pasado, de enterrarlo en el inconsciente… Y no es buena idea tratar de encerrar en un ataúd a quien todavía está vivo -aunque sólo sea en nuestra memoria- porque entonces nos atacan nuestros fantasmas, y nos impiden vivir en paz. 

Debemos tener siempre muy presente que hemos llegado a ser quienes somos porque venimos de donde venimos…  De lo contrario, seríamos otros.

Fuimos gusano antes de convertirnos en mariposa…  Y no hay que avergonzarse por ello, fue una etapa necesaria.  Y, si fuimos Ulises antes de transformarnos en cerdo siguiendo las tentaciones de Circe, tampoco tenemos por qué desesperar.  Todavía nos queda camino, todavía hay vida por transitar.

Acoger el pasado…

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