Una gran lección de coraje Una mamá

Un bosque de matices

Abro hoy Facebook para encontrarme con una verdadera joya titulada «Reflexiones de una mañana de domingo» por parte de la madre de un niño autista, M.J. Suanzes, que me ha permitido compartir con todos vosotros, lo que es un privilegio para mí, porque es una maravilla:

Mientras esperaba que mi gente se despertara he empezado a leer un artículo: ” Los grados de severidad en el Autismo” …y ha empezado la ebullición en mi cabecita :
¿Por qué esa necesidad imperiosa de clasificar, etiquetar, medir, encasillar casi todo? ¿Por qué nos empeñamos en medir nuestra felicidad según nuestro nivel cognitivo? ¿La felicidad se puede medir? Yo creo que no; uno decide si quiere ser feliz o desgraciado y todo ello independientemente de cuán inteligente sea.
No me avergüenza decir que tardé un tiempo en enterderlo, que el hecho de “calificar” una dolencia como leve era una arma de doble filo…

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